Salmos 119:1-24

1 *Dichosos los que van por *caminos perfectos, los que andan conforme a la *ley del Señor.
2 Dichosos los que guardan sus *estatutos y de todo corazón lo buscan.
3 Jamás hacen nada malo, sino que siguen los *caminos de Dios.
4 Tú has establecido tus preceptos, para que se cumplan fielmente.
5 ¡Cuánto deseo afirmar mis caminos para cumplir tus decretos!
6 No tendré que pasar vergüenzas cuando considere todos tus mandamientos.
7 Te alabaré con integridad de corazón, cuando aprenda tus justos juicios.
8 Tus decretos cumpliré; no me abandones del todo.
9 ¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra.
10 Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.
11 En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.
12 ¡Bendito seas, Señor! ¡Enséñame tus decretos!
13 Con mis labios he proclamado todos los juicios que has emitido.
14 Me regocijo en el *camino de tus estatutos más que en todas las riquezas.
15 En tus preceptos medito, y pongo mis ojos en tus sendas.
16 En tus decretos hallo mi deleite, y jamás olvidaré tu palabra.
17 Trata con bondad a este siervo tuyo; así viviré y obedeceré tu palabra.
18 Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley.
19 En esta tierra soy un extranjero; no escondas de mí tus mandamientos.
20 A toda hora siento un nudo en la garganta por el deseo de conocer tus juicios.
21 Tú reprendes a los insolentes; ¡malditos los que se apartan de tus mandamientos!
22 Aleja de mí el menosprecio y el desdén, pues yo cumplo tus estatutos.
23 Aun los poderosos se confabulan contra mí, pero este siervo tuyo medita en tus decretos.
24 Tus estatutos son mi deleite; son también mis consejeros.

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