Salmos 119:121-144

121 Yo practico la justicia y el derecho; no me dejes en manos de mis opresores.
122 Garantiza el bienestar de tu siervo; que no me opriman los arrogantes.
123 Mis ojos se consumen esperando tu salvación, esperando que se cumpla tu justicia.
124 Trata a tu siervo conforme a tu gran amor; enséñame tus decretos.
125 Tu siervo soy: dame entendimiento y llegaré a conocer tus estatutos.
126 Señor, ya es tiempo de que actúes, pues tu ley está siendo quebrantada.
127 Sobre todas las cosas amo tus mandamientos, más que el oro, más que el oro refinado.
128 Por eso tomo en cuenta todos tus preceptos y aborrezco toda senda falsa.
129 Tus estatutos son maravillosos; por eso los obedezco.
130 La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al *sencillo.
131 Jadeante abro la boca porque ansío tus mandamientos.
132 Vuélvete a mí, y tenme compasión como haces siempre con los que aman tu nombre.
133 Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad.
134 Líbrame de la opresión humana, pues quiero obedecer tus preceptos.
135 Haz brillar tu rostro sobre tu siervo; enséñame tus decretos.
136 Ríos de lágrimas brotan de mis ojos, porque tu ley no se obedece.
137 Señor, tú eres justo, y tus juicios son rectos.
138 Justos son los estatutos que has ordenado, y muy dignos de confianza.
139 Mi celo me consume, porque mis adversarios pasan por alto tus palabras.
140 Tus promesas han superado muchas pruebas, por eso tu siervo las ama.
141 Insignificante y menospreciable como soy, no me olvido de tus preceptos.
142 Tu justicia es siempre justa; tu ley es la verdad.
143 He caído en la angustia y la aflicción, pero tus mandamientos son mi regocijo.
144 Tus estatutos son siempre justos; dame entendimiento para poder vivir.

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