ANDAR CON DIOS

ANDAR CON DIOS

Tal vez seas de los que disfrutan caminando de madrugada, como Jesús, que «levantándose muy de mañana […], se fue a un lugar desierto, y allí oraba». O tal vez prefieres caminar tranquilamente al atardecer. Tal vez tus caminatas cumplen un propósito determinado, son parte de tu recorrido para llegar a tu lugar de trabajo, al colegio o a la tienda donde haces las compras. En todo caso, siempre que caminas, donde sea que lo hagas, continúas una larga tradición:

Por orden divina, Abraham emprendió una caminata. Moisés condujo a los hijos de Israel en una larga marcha hasta la Tierra Prometida. Josué envió espías a recorrerla. Los seguidores de Jesús anduvieron con Él por toda Galilea y más allá de sus fronteras. El paralítico que se hallaba junto a un estanque cerca de la Puerta de las Ovejas tomó su lecho y caminó después que Jesús lo sanó6. Pablo caminó por Dios para difundir la Buena Nueva por toda Asia Menor.

Como es lógico, no todos los versículos que hablan de caminar se refieren literalmente a dar pasos; muchos son alusivos al modo de vida. De ahí que, cuando se nos exhorta a «andar como Él anduvo», no se nos está animando a desplazarnos de cierta manera7. Examinemos, pues, cómo andamos por la vida.

Mira atrás y haz memoria
He estado contigo en todo cuanto has andado. 2 Samuel 7:9

En nuestro recorrido por la senda de la vida hemos pasado por sitios agradables8 y por tramos menos placenteros. Aunque el camino no siempre haya sido fácil, una cosa es innegable: fueran o no visibles Sus pasos a nuestro lado, Dios estuvo con nosotros.

Andaré entre vosotros, y Yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis Mi pueblo. Soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: «No temas, Yo te ayudo». Levítico 26:12; Isaías 41:13

Gracias, Señor, por poder contar con Tu presencia a lo largo del camino.

El Señor nos indica el camino
El pastor de las ovejas […], cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Juan 10:2,4

Dios nos seguirá acompañando como siempre. Es el Buen Pastor y conoce el camino.

Ruega sin descanso para que la voluntad de Dios se cumpla cabalmente con relación a tu vida. Si haces esto, encontrarás que ese camino te conduce a la tierra de la paz y la quietud. Tomás de Kempis (1380–1471)

Cuando estoy con Dios
mi temor se disipa.
En el gran sosiego divino
mis males son apenas piedrecillas en el camino,
y mis alegrías como los montes eternos.
Walter Rauschenbusch (1861–1918)

Ayúdame, Señor, a seguirte.

Avanzar significa dar un paso tras otro
No sabéis lo que será mañana. Santiago 4:14

Volvemos la vista atrás para recordar dónde hemos estado; miramos a nuestro alrededor para ver dónde nos hallamos; lo que no vemos —lo que no alcanzamos a penetrar— es el futuro. Sin embargo, como reza el viejo adagio: «No sabemos lo que nos deparará el futuro, pero sí sabemos en manos de Quién está». Es razonable afirmar que nuestro desconocimiento del futuro se ajusta a Sus designios.

Dios no siempre elimina los obstáculos de nuestro camino antes que lleguemos a ellos. No obstante, cuando estamos al borde de una situación de apuro, nos tiende la mano. Muchas personas olvidan eso y se pasan la vida preocupándose por las dificultades que prevén que afrontarán. Esperan que Dios les abra y les allane el camino varios kilómetros por delante, cuando en realidad Él ha prometido hacerlo paso a paso, a medida que lo vamos necesitando. La promesa se invoca al llegar a la orilla de las aguas. Anónimo

Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Isaías 43:2

Señor, ayúdame a confiarte todo lo que no alcanzo a ver.

Anda con Dios
Andaremos en el nombre del Señor nuestro Dios eternamente y para siempre. Miqueas 4:5

Oh Cristo, que nos guardas a todos,
que Tu diestra me proteja y me guarde día y noche, cuando descanso en casa, cuando camino por motivo de mi trabajo, al acostarme y al levantarme, para que en ningún momento caiga.
Te encomiendo todo mi ser. Encárgate de mí. Provee para todo lo que de veras me haga falta, desde ahora y para siempre.
San Nerses (siglo IV)

Camina en la luz y podrás
sortear los espinos.
Ruego que Dios te dé Su paz
y alumbre tu camino.
Bernard Barton (1784–1849)

Señor, ayúdame a caminar contigo todos los días de mi vida.

Marcos 1:35 (NVI) Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.

Génesis 3:8 (NVI) Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre y la mujer que Dios el Señorandaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera.

Hebreos 11:8 (NVI) Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba.

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