¿BUSCAS UNA TRANSFORMACIÓN?

¿BUSCAS UNA TRANSFORMACIÓN?

Incontables son las personas cuya vida se transformó tras su encuentro con Jesús, tanto en los relatos de la historia sagrada como en otros contextos.

Se suele citar el caso de Pablo como ejemplo del poder transformador de Jesús. Él era un fariseo, es decir, un integrante de un antiguo grupo religioso judío, y se había ensañado de tal manera con los seguidores de Jesús que se dio a la tarea de impulsar una cruzada a favor de su encarcelamiento y, en algunos casos, su ejecución.

No obstante, luego de ver la luz en el camino a Damasco y de su impresionante conversión días después, su vida dio un vuelco y llegó a ser uno de los principales dirigentes del cristianismo primitivo. Se le atribuye la autoría de aproximadamente dos tercios del Nuevo Testamento, y fue sin asomo de duda uno de los grandes promotores de la evangelización de la población no judía del Imperio romano.

Esa fue una transformación fuera de serie, y por eso mismo es fácil concluir que está fuera de nuestro alcance. Si bien la mayoría aspiramos a mejorar como personas, consideramos casi nula la probabilidad de que en nosotros se produzca una metamorfosis de esa magnitud. Al fin y al cabo, de los millones de personas que se convierten cada año al cristianismo —o de los 2.200 millones de cristianos que hay en el mundo hoy en día— ¿qué proporción alcanza la fama de Pablo?

Por eso quizá nos resulta más fácil identificarnos con otras personas que conocieron a Jesús.

Consideremos, por ejemplo, a la mujer de turbio pasado que encontró paz interior; al recaudador de impuestos que resolvió enmendar su falta de honradez; a las muchedumbres anónimas que se contentaron con escuchar las palabras de Jesús; a la mujer que logró enderezarse luego de andar 18 años encorvada, y al propio Tomás, cuya mente analítica con frecuencia representaba un obstáculo y que solo llegó a creer de verdad cuando tocó al Salvador resucitado.

Dios obra pequeñas y grandes transformaciones. «Si alguno está en Cristo, nueva criatura es». Esa nueva criatura no suele aparecer de un momento a otro; cuanto más vivimos en Él de día en día, más se va desarrollando nuestro potencial.

2 Corintios 5:17 – Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!

Salmos 51:12 – Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga.

Romanos 12:1-2 – Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. 2 No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.