DE LOS HÉROES Y SUS GESTAS

DE LOS HÉROES Y SUS GESTAS

La vida de los grandes personajes de la Historia es algo que siempre me ha apasionado, y creo no ser el único que admira lo heroico y a la gente que se sale de lo común y se arriesga a lo grande. Desde la epopeya del legendario Gilgamesh de Mesopotamia y los viajes de Abraham hasta las conquistas de Alejandro Magno, la odisea de Marco Polo o las azarosas idas y venidas de misioneros como San Patricio, San Francisco Javier, William Carey y David Livingstone, sin olvidar la primera escalada del Everest, las grandes gestas han sido siempre fuente de aliento y de inspiración. Otros —como es el caso de los grandes compositores, escritores y filósofos— quizá llevaron vidas menos épicas y menos cargadas de aventura; sin embargo, sus logros fueron igualmente descollantes.

A simple vista podría parecer que personajes tan cimeros están en un plano superior y totalmente inalcanzable para nosotros, que sería absurdo intentar emularlos siquiera. No obstante, en lo cotidiano nos cruzamos con gente que demuestra de otro modo su heroísmo o realiza acciones altruistas y abnegadas como parte de su quehacer, sin considerarlo nada excepcional: bomberos, paramédicos, defensores de los pobres y los necesitados, maestros, reporteros, voluntarios… La lista es interminable.

Cada uno de nosotros a su manera es capaz de actos heroicos. Aunque no poseamos los poderes de Superman ni el aplomo y la elegancia sin parangón de James Bond, aunque los conflictos que nos agobian sean mucho más complejos que los argumentos simplistas de las películas, en el mundo real siempre hay demanda de héroes dispuestos a dar la cara por la verdad y auxiliar a quienes se encuentran en apuros.

Se ha dicho que lo contrario de un héroe no es un villano, sino un testigo indiferente. El hilo conductor de los artículos de este número de Conéctate es precisamente ese algo que lleva a personas comunes y corrientes a responder ante una situación de necesidad. Los protagonistas no fueron mirones pasivos, sino que intervinieron y dejaron su impronta en los que los vieron actuar.
¿Qué significa todo eso para nosotros? Pues que afortunadamente el heroísmo es más fácil de alcanzar de lo que nos imaginamos.

Juan 13:34-35 (NVI) »Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.

Gálatas 6:10 (NVI) Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.

Santiago 2:14-17 (NVI) Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? Supongamos que un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse y carecen del alimento diario, y uno de ustedes les dice: «Que les vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse», pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso? Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.