EL BUEN REVISOR

EL BUEN REVISOR

El escritor inglés Bernard Hare cuenta un incidente que cambió su vida y lo transformó de «hedonista egocéntrico y potencialmente violento en ser humano decente», según sus propias palabras.

En 1982, cuando era estudiante y vivía en Londres, le informaron que su madre había sido hospitalizada y era poco probable que sobreviviera a la noche. Él partió de inmediato rumbo al norte del país.

El viaje requería un cambio de tren. Consultando el horario se dio cuenta de que llegaría veinte minutos tarde para la conexión. Era ya de noche, y aquellos eran los últimos trenes. Las posibilidades de llegar al hospital sin recurrir al autostop y sin robar un vehículo eran escasas.
Se hallaba en tal estado de ansiedad y turbación que no le hicieron ninguna gracia las amables preguntas del revisor del tren, que procuraba averiguar qué le sucedía a aquel joven tan obviamente angustiado. Más tarde se enteró de que ese mismo revisor a quien había respondido de manera tan cortante envió un mensaje por radio para solicitar que retrasaran el segundo tren, a fin de Bernard pudiera tomarlo. Aquel insospechado acto de bondad le permitió estar junto a su madre cuando ella falleció.

Cuando Bernard se dio cuenta de lo que el revisor había hecho, lo buscó en el tren para expresarle su sentida gratitud. Este le respondió:
—No fue ninguna molestia. Si sientes la necesidad de darme las gracias, la próxima vez que veas a alguien aproblemado, ayúdalo. Así me lo pagarás con creces. Dile a esa persona que te lo pague del mismo modo, y en poco tiempo el mundo será mucho mejor.

Bernard concluye: «Hasta el día de hoy no puedo pensar en mi madre sin recordar al buen revisor del tren nocturno a Peterborough. […] Les daré el mismo consejo que me dio él: Continúen la cadena de favores».

Para participar en el proceso de cambios no es necesario realizar grandes acciones heroicas. Con pequeños actos, multiplicados por millones de personas, se puede transformar el mundo. Howard Zinn (1922–2010)

1 Corintios 16:14 (NVI) Hagan todo con amor.

Juan 13:34-35 (NVI) »Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.

1 Juan 4:8 (NVI) El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

1 Comment

  1. August 31, 2017, 7:37 pm   / 

    Hermosa reflexión!!

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