EL GPS DE DIOS

EL GPS DE DIOS

Los adelantos tecnológicos nos ayudan a entender un poquitito más a Dios y cómo
maneja Él Sus asuntos. Por ejemplo, el celular con que nos comunicamos con
alguien del otro lado del mundo grafica la esencia de la oración. Un computador que
almacena todos los datos de una gran empresa, hasta los más mínimos detalles, nos
da a entender cómo Dios tiene contado hasta el número de nuestros cabellos.

Uno de los milagros de la Biblia que más me llaman la atención es aquel en que
Jesús manda a Pedro a pescar un pez y sacarle de la boca una moneda para pagar
un impuesto.

Otro milagro parecido sucede cuando manda a Sus discípulos al pueblo más
cercano en busca de un burrito en el que entraría triunfante a Jerusalén. ¿Cómo hizo
Jesús para saber en dónde y cuándo hallarían Sus discípulos el pez y el burro
precisos?

Yo he visto funcionar el GPS de Dios en muchas ocasiones. Numerosas veces me
ha guiado a localizar algo que había olvidado, o a encontrar una persona o un lugar.
Y no solo el lugar, sino incluso en el momento exacto.

Recientemente mi mujer y yo oramos para encontrar un mecánico especialista que
reparara algunos detalles del motor de nuestra casa rodante. Estábamos visitando
diversos pueblitos de la zona costera del país y nos habían dicho que debíamos
revisar el motor, pero que había de hacerlo un mecánico certificado para efectuar
reparaciones en nuestro modelo particular de vehículo. En una de las localidades,
sentí el impulso de entrar en una calle sin saber por qué. No había ningún letrero que
llamara nuestra atención; solo seguimos avanzando hasta el final de la calle. De
pronto salió un hombre a nuestro encuentro y nos dijo:

—Ustedes vinieron aquí por el GPS, ¿verdad?

Sorprendidos, le preguntamos a qué venía lo del GPS.

Nos explicó que ahí vivía un mecánico especializado en casas rodantes como la
nuestra. Un viajero que recorría el mundo en su casa rodante había pasado por ahí
hacía poco, lo había conocido y, encantado por el buen trabajo que había hecho, le
había dedicado en su blog una página entera, donde había puesto las coordenadas
GPS para que todos aquellos que viajaran en casas rodantes parecidas pudieran
ubicarlo.

Lo sorprendente es que nuestra casa rodante no tiene GPS; sin embargo, dimos con
el sitio exacto. «Tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: “Este es el
camino; síguelo”».