EL ORNITORRINCO LIMPIO

EL ORNITORRINCO LIMPIO

Algunos días parecen ser mágicos: las cosas me salen bien, pongo en práctica nuevas ideas y el tiempo me rinde. En cambio otros días, cuando llega la noche tengo que hacer un esfuerzo para recordar algo digno de mención que haya hecho. Es cierto que di de comer a los niños, los vestí, los ayudé con sus actividades didácticas y los llevé a jugar a la plaza… pero me quedo con gusto a poco. Tengo ganas de liquidar unos cuanto ítems de mi extensa lista de tareas pendientes. Quisiera poder decir que he hecho grandes progresos. No obstante, me da la impresión de estar atrasándome cada vez más en muchos aspectos de mi vida.

Hace unos meses, al terminar una larga jornada, intenté quitarme de encima el peso del abatimiento por tener tanto que hacer y no dar abasto resolviendo problemas. Entré al baño y me encontré con que Patrick (de dos años) había tomado su suave ornitorrinco de peluche, había llenado la pila, le había dado un buen lavado y en ese instante estaba echándole bicarbonato, producto que uso para limpiar la pila.
Otro desastre que limpiar no era precisamente lo que más necesitaba; pero él lo había hecho con todo su buen corazón. Así que me reí y me dije para mis adentros: «Aunque no parece que vaya a avanzar mucho en las otras cosas, por lo menos el ornitorrinco está limpio».

Más tarde, mientras miraba a los niños contentos y a gusto en la cama esperando su cuento, decidí modificar mi criterio de lo que considero un progreso y un buen día.

Así que confeccioné una lista distinta, y cada noche la repaso para ver cuántos ítems puedo marcar como hechos.

• ¿Ayudé hoy a mis hijos a sonreír?

• ¿Fui paciente cuando me topé con contratiempos?

• ¿Les mostré a todos mis hijos que los amo?

• ¿Estuve dispuesta a ayudar, escuchar y levantar el ánimo a los demás aun a expensas de dejar cosas sin hacer?
• ¿Recé por alguien hoy?

• ¿Me reí y decidí tomarme las cosas con calma cuando me sentí exigida al límite?

Mañana será otro día. A la larga, las tareas pendientes se harán. Trabaja. Respira, Sonríe. Trabaja. Respira. Sonríe. Tarde o temprano lo lograremos, lo que sea que tenemos que lograr.

Mateo 6:33 (NVI) Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.

Romanos 12:2 (NVI) No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Lucas 12:34 (NVI) Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí estará también su corazón.

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