EL TRIUNFO DE LA PERSEVERANCIA

EL TRIUNFO DE LA PERSEVERANCIA

Toda obra del ingenio humano que nos causa admiración y nos maravilla es, en definitiva, una prueba de la irresistible fuerza de la perseverancia. A ella se debe que una cantera se convierta en pirámide y que países distantes acaben unidos por canales.

Si un hombre comparase el efecto de un golpe del pico o de una palada con el diseño general y el resultado final, se sentiría abrumado por la desproporción. No obstante, esos pequeños actos, cuando se repiten de manera incesante, superan a la larga las mayores dificultades. Con la exigua fuerza de los seres humanos se nivelan montañas y se demarcan mares.
Samuel Johnson (1709–1784)

Nunca pierdas la ocasión
de hacer cosa de provecho:
del proyecto, pasa al hecho,
del plan, a la ejecución.
Hasta verla concluida
no abandones tu labor,
y hazla con tanto primor
cual si te fuera la vida.
Con la alegría en el pecho,
aunque en la frente el sudor,
sé alegre y trabajador
y al éxito irás derecho.
Ismael Parraguez (1883–1917)

Si quieres alcanzar el éxito en la vida, toma como amiga del alma a la Perseverancia, como sabia consejera a la Experiencia, como hermana mayor a la Cautela y como ángel guardián a la Esperanza.
Joseph Addison (1672–1719)

Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.
Santiago 5:7

Dios, valiéndose de Su inmenso libro ilustrado que es la naturaleza, te está enseñando a esperar, a sembrar la semilla y a aguardar a que el grano madure lentamente bajo el cielo paciente. Él no te entrega de un momento a otro cosas perfectas y plenamente desarrolladas, sino que planta semillas de cosas que paulatinamente crecerán, madurarán y llevarán fruto. Nos da primero yemas, luego flores que se abren en toda su plenitud, y por último el fruto perfecto.
Adaptación de un texto de Hugh Macmillan (c. 1850)

¿No se cumple hoy tu esperanza?
Tú no te desmoralices,
que puede que sin tardanza
vengan días más felices.
Anónimo

Salmos 37:7-9 (NVI)
Guarda silencio ante el Señor,
y espera en él con paciencia;
no te irrites ante el éxito de otros,
de los que maquinan planes malvados.
Refrena tu enojo, abandona la ira;
no te irrites, pues esto conduce al mal.
Porque los impíos serán exterminados,
pero los que esperan en el Señor heredarán la tierra.

Filipenses 4:6 (NVI) No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.

Jeremías 29:11 (NVI) Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.

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