LAS CAVERNAS

LAS CAVERNAS

Para el cumpleaños número doce de mi hijo, él quiso ir a explorar unas cavernas subterráneas cerca de nuestra casa. Yo no estaba muy entusiasmada con la idea; pero a pesar de mis esfuerzos por proponerle una alternativa interesante, no hubo forma de disuadirlo. Así, en un día de calor agobiante, mi cuñada y yo decidimos ir con nuestros tres chicos. Mi corazón latía con fuerza cuando entramos a aquella enorme cueva. Me llevé enseguida una sorpresa al ver caminitos de suave pendiente, limpios y bien iluminados. Al ir descendiendo, me dio la impresión de que alguien había encendido el aire acondicionado.

Conforme íbamos leyendo los letreros y estudiando las formaciones de rocas y cristales, comenzamos a ver las piedras desde un prisma totalmente diferente. Lo que podría haber resultado inescrutable en la oscuridad, resplandecía esplendorosamente bajo las luces de colores. Nos pasamos horas bajo tierra y regresamos a la superficie con una renovada estima de las maravillas de la creación divina y la imponente belleza de las cosas ocultas.

En aquel momento, espiritualmente hablando, me encontraba perdida en una cueva. Mi mundo estaba patas arriba, y me sentía distante de todo lo que había conocido. Además me parecía que estaba aislada, y no tenía un propósito claro. Sin embargo, unas pocas horas en aquellas cavernas me ayudaron a verlo todo desde una nueva perspectiva.

Algo que recordé es que Dios es luz, y en Él no hay oscuridad. Aun en un lugar que podría resultar aterrador, Su luz se hace presente para guiarme paso a paso e impedir que caiga. No solo me protege, sino que me ayuda a ver el encanto que hay a mi alrededor. Mi vida está llena de luz si permanezco en Su presencia.

A veces los caminos de Dios nos llevan a lugares sombríos. Tardamos en acostumbrarnos a los cambios y ver las cosas como son. Pero aun en la oscuridad hay crecimiento, belleza y orden. Me di cuenta de que, al igual que mi hijo cuando exploraba las cuevas aquel día, debo tener ganas de divertirme y ansia de aventura.

También agradecí la labor de los que me habían precedido. Alguien había descendido en la oscuridad y se había esforzado por eliminar peligros colocando luces y letreros. Me di cuenta de que necesitaba dedicar más tiempo a leer textos devocionales de personas que entendieran la situación en que me encontraba, que pudieran enseñarme profundos principios de la fe e infundirme ánimo para que no deje de confiar en la amorosa mano de Dios y en la orientación que me proporciona.

Romanos 8:28 – Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.

2 Corintios 12:8-10 – Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Romanos 16:17 – Les ruego, hermanos, que se cuiden de los que causan divisiones y dificultades, y van en contra de lo que a ustedes se les ha enseñado. Apártense de ellos.