PEPINOS SALADOS

PEPINOS SALADOS

Una amiga mía me mostró un montón de pepinos viejos que se proponía conservar en sal.

—¿Los pepinos viejos se pueden comer? —le pregunté.
—Estos están bastante secos, pero son buenos para encurtir —me respondió, segura de lo que decía.

A mi amiga los pepinos encurtidos le resultan muy prácticos para suplementar sus comidas rápidas. Le gustan mucho.

La idea de transformar aquellos pepinos resecos en algo delicioso y saludable me recuerda algo que me contaron sobre el kimchi. Aunque el kimchi siempre existió en Corea, algunas personas atribuyen el origen de su masiva popularidad a la escasez de comida que se sufrió durante la Primera Guerra Sino-Japonesa (1894–1895). En ese entonces se desarrollaron nuevas variedades de kimchi fermentando verduras que estaban a punto de pudrirse o no se veían muy atractivas. Para hacerlas comestibles las conservaban con muchos condimentos. Me maravillo de que uno de mis platos preferidos se haya desarrollado en una época de escasez de alimentos.

Eso me hace pensar en una situación que se produjo en una zona rural de Estados Unidos donde las víboras cascabel empezaron a proliferar, causando el disgusto de los habitantes. Estos se asustaron por el repentino aumento de la población de serpientes de cascabel, y algunos se mudaron a otras comarcas. Otros ciudadanos más emprendedores decidieran aprovechar las pieles de las víboras para fabricar bolsos y cinturones. Al final los ejemplares de crótalo adamantino —antes considerados una plaga abominable— contribuyeron al desarrollo de la economía del sector.

Con frecuencia Dios se vale de situaciones aparentemente desastrosas para generar algo mejor. A diario nos vemos asediados por dificultades y sucesos ingratos. Sin embargo, Dios siempre tiene un plan. Por muy horrible que parezca una situación, contamos con un Dios que nunca nos falla. Cuando no todo sale a pedir de boca y nuestros sueños se desbaratan, puede que Él nos esté preparando algo mejor.

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con Su propósito. Romanos 8:28 (NVI)

La esperanza es la facultad de ser optimista en circunstancias que sabemos desesperadas. G. K. Chesterton (1874–1936)

La tierra prometida siempre está al otro lado de un desierto. Henry Havelock Ellis (1859–1939)