PERSPECTIVAS PARA EL AÑO NUEVO

PERSPECTIVAS PARA EL AÑO NUEVO

¡Qué año más loco acabo de pasar! En 12 meses dejé un trabajo que había tenido durante cinco años, me trasladé a otro país, estuve en una montaña rusa emocional, pasé incontables noches en vela acosada por preocupaciones y… mejor paro de contar.

Debo admitir que el recorrido fue cuesta arriba a veces; pero ahora, en retrospectiva, tengo una visión un poco distinta del asunto. Es cierto que dejé un trabajo; pero conseguí un puesto mejor. Es verdad que me separé de viejos amigos; pero amplié mis horizontes, y ya he labrado muchas nuevas amistades en donde vivo. No niego que tuve muchos altibajos emocionales; pero la experiencia ha sido aleccionadora. Y es innegable que el año pasado anduve muy preocupada; no obstante, aquí estoy, sana y salva en el umbral de un nuevo año.

Para mí, el inicio del año siempre ha sido un tiempo de reflexión y evaluación del año anterior, y he aprendido a valorar ese análisis anual que hago. Con el paso del tiempo, las perspectivas cambian, los grandes problemas se evaporan, los temores se desvanecen, y las heridas sanan. Quizá la tan trillada frase de dar tiempo al tiempo tenga algo de verdad.

Aparte que nos ayuda a dimensionar bien la vida, otro gran beneficio de meditar sobre el pasado es que así dilucidamos qué cosas queremos modificar o hacer de otra manera al año siguiente. En mi actual coyuntura, hay dos temas que destacan por sobre los demás:

1) Quiero acercarme a Dios. En caso de necesidad, quiero acudir a Él antes que a nadie. Deseo poseer esa confianza serena que veo que tienen las personas que han aprendido el arte de depender de Dios.

2) Quiero pensar menos en mí misma. Pasé demasiadas horas el año pasado preocupada por mis asuntos. Ahora pretendo dedicar parte de ese tiempo y energías a ayudar a otras personas y trabajar en cosas trascendentes.

No sé qué me deparará el año. Seguramente traerá sorpresas, alegrías, penas y —cómo no— algunas noches en vela. Pero si logro cumplir esas dos metas o por lo menos acercarme a ellas, si en los momentos más turbulentos de este año consigo recordar que en pocos meses más mi perspectiva sobre algunos asuntos habrá cambiado, si tengo más en cuenta a Dios y a los demás, sé que vaya donde vaya y haga lo que haga este año tendrá un feliz término.

Josué 1:9 (NVI) Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.»

Eclesiastés 3:1 (NVI) Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

Romanos 12:1-2 (NVI) Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

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