PROPONERSE METAS Y ALCANZARLAS

PROPONERSE METAS Y ALCANZARLAS

Algunas personas se han decepcionado tanto al verse incapaces de cumplir sus objetivos que han renunciado a fijarse cualquier clase de meta para no llevarse una desilusión cuando llega el inevitable fracaso. Hoy en día disponemos de muchos consejos sobre este tema, y la verdad es que no hay nada muy difícil ni misterioso acerca de la fijación y consecución de objetivos.
Aquí tienes un plan sencillo para lograr el éxito.

1. ¿A qué apuntas? Escribe tus metas para el año. Limítate a unas pocas que sean prioritarias. Si te pones muchas, te dispersarás y no lograrás concentrarte en ninguna.

2. Da pasos —o zancadas, o brincos alocados— que te acerquen a tus metas. Lo importante es echar a andar el proceso. Más tarde vendrán los ajustes. Procura concentrarte en actividades que te permitan avanzar en más de un objetivo a la vez. Por ejemplo, si acompañas a tus hijos a la piscina o sales en bicicleta con tu pareja estarás manteniéndote en forma y al mismo tiempo pasando un rato con tu familia.

3. Persevera. Es probable que falles de tanto en tanto, pero no te rindas. Haz de tripas corazón y empieza de nuevo. Es más, si nunca fallas es probable que tus objetivos sean demasiado fáciles y que necesites modificarlos.

4. ¡Pásalo bien! Disfruta de esa oportunidad de superarte. Aunque te cueste luchar contra tus miedos y flaquezas para lograr tus objetivos, es tremendamente gratificante. Gran parte del atractivo de correr una maratón es el reto que representa. Convierte la consecución de tus objetivos en el deporte extremo de tu vida.

5. Revisa tus progresos diaria, semanal y mensualmente. Cuando uno se toma algo en serio, le pone empeño. Si es necesario, ten flexibilidad y efectúa ciertos ajustes en tus objetivos o en tus acciones para alcanzarlos. Pero ¡ojo!, no diluyas tus objetivos originales.

Por algún lado hay que comenzar
Muchos fracasan porque no empiezan. No emprenden camino. No vencen la inercia. No se ponen en movimiento.
William Clement Stone (1902–2002)

El principio es la parte más importante de una obra.
Platón (428–348 a. C.)

Santiago 1:12 (NVI) Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.

Romanos 5:3-5 (NVI) Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

Gálatas 6:9 (NVI) No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.

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