SUPRARRECICLAJE

SUPRARRECICLAJE

Nunca deja de asombrarme cómo Lidija, una amiga mía, es capaz de transformar desechos en obras de arte. En calidad de voluntaria dirige un centro diurno llamado Koraci(Pasos) y organiza talleres para niños, ancianos, minusválidos, jóvenes, amas de casa y otros.

Además de las técnicas más convencionales, como la cerámica, el prensado de flores y el découpage, encuentro fascinante su suprarreciclaje. Es casi como si obrara un milagro cada vez que pone sus manos sobre algo que a primera vista es inservible. Es más, junto a mi escritorio guardo una bolsa rotulada «Lidija» en la que voy poniendo toda clase de latas, trozos de vidrio, retales, bisutería descartada, cajitas de cartón y otros artículos.

Una y otra vez he visto todas esas cosas transformadas en magníficas obras de arte. Su lema es: «Nunca botes nada; todo tiene utilidad». Quienes la conocen suelen sonreír y pensar: «Ahí va de nuevo» cuando ven esa chispa en sus ojos, señal de que ya visualiza la metamorfosis que puede experimentar un objeto cualquiera descartado.

Con todo, hay otro campo aún más valioso en el que Lidija practica el suprarreciclaje. Es en su lugar de trabajo. Lleva varios años colaborando en un reformatorio para delincuentes juveniles de entre 8 y 18 años. Esos chicos, que generalmente provienen de los peores estratos de la sociedad, son como diamantes en bruto: hay que tener ojos de amor y fe para descubrir las posibilidades latentes en ellos. Cada vez que observo a Lidija en acción prestando atención y entregando cariño a esos chicos, enseñándoles a dibujar, a cocinar, inculcándoles buenos modales, dándoles un abrazo o una merienda no programada, tratándolos como si fueran sus propios hijos, llorando y orando por ellos, alegrándose cuando triunfan… la verdad es que ese es el mejor suprarreciclaje que he visto.

Gracias al cariño que ella les prodiga, algunos han logrado dejar atrás su antigua vida, ¡y están agradecidos de que un día alguien los recogió de la pila de desechos y los suprarrecicló!

Suprarreciclaje: El reciclaje consiste en convertir desechos en productos utilizables o en reacondicionar artículos para emplearlos de nuevo. El suprarreciclaje es convertir material de desecho o productos de descarte en algo de mayor calidad. Una labor de suprarreciclaje puede ser tan sencilla como doblar un periódico viejo para tornarlo en un macetero biodegradable. También se puede hacer bisutería con cremalleras o cierres, pantuflas de invierno con un suéter viejo de lana, cestas tejidas con tiras de bolsas plásticas de supermercado, y atractivos vestidos para niñas a partir de camisetas.

Romanos 14:1 – Reciban al que es débil en la fe, pero no para entrar en discusiones.

Santiago 4:1 – ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?

Juan 3:16 – »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.