TIEMPOS DIFÍCILES

TIEMPOS DIFÍCILES

En los últimos años he vivido momentos de zozobra, tanto por las angustias y penalidades de algunos amigos y seres queridos como por mis propias inseguridades y luchas internas.

Malas rachas las tenemos todos. Tal vez tú mismo has sufrido recientemente un quebranto emocional o de salud, o algún revés. Quizá perdiste a un amigo cercano o te quedaste sin trabajo. Tanto infortunio quizá te dejó KO y no concibes cómo vas a lograr levantarte de nuevo. La vida no te da respiro.

Pero recuerda que, a pesar de los pesares, no estás solo. El propio Jesús vivió momentos de indescriptible dolor. Llegó incluso a preguntarle a Su Padre si era necesario que se sometiera a juicio y fuera ejecutado.

A veces nuestras penalidades son tan intensas y abrumadoras que nos paralizan. Cuando nos sentimos aprisionados por el temor o la angustia, incapaces de dar un solo paso hacia la recuperación, no hay mejor auxilio que el de un guía, alguien o algo que nos infunda esperanza y nos ilumine el camino que conduce a la sanación. Puede ser un amigo, un libro motivacional, una página web enriquecedora, una canción reconfortante o —aún mejor— el propio Dios. Por agrias que sean las circunstancias en las que nos encontramos, podemos tener la tranquilidad de que Dios siempre permanece fiel.

Si estás pasando por una situación complicada o angustiosa, o sabes de alguien que está agobiado por las preocupaciones, verás que este número de Conéctate es un buen reconstituyente. Así como Dios me ha ayudado a superar mis reveses, sin lugar a dudas te ayudará también a ti en tus dificultades. Su Palabra promete: «El Señor oye a los Suyos cuando claman a Él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades».

2 Corintios 12:9-10 Pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

1 Corintios 10:13 – Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.

1 Juan 4:4 – Ustedes, queridos hijos, son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.