UNA VIDA PLENA

UNA VIDA PLENA

Es poco probable que uno llegue a tener la vocación de patriarca de naciones que tuvo Abraham. No muchos tenemos la fuerza de Sansón para castigar a los malhechores. Rara vez se nos concede, como a Ester, la responsabilidad de salvar a nuestro pueblo. La mayoría carecemos de la valentía del profeta Daniel, que arriesgó su vida y su integridad física en defensa de su fe, y menos el vigor del apóstol Pablo, que evangelizó casi todo el mundo conocido de su época.

La mayoría nos asemejamos más a esos individuos anónimos que aparecen en los Evangelios, como los que se sentaron en la hierba a escuchar a Jesús y comer pan y pescado. Como ellos, tenemos la esperanza de que Sus palabras penetren en nuestro corazón y transformen nuestra vida. Desde luego, Él nos ha dado mucho que digerir.

No es menester que realicemos algo excepcional o llamativo para que nuestra vida valga la pena. El secreto está en descubrir cuál es el llamado de Dios para nosotros y en determinar la mejor manera de cumplirlo. Algunas de las vidas más emblemáticas se edifican a base de pequeños actos e innumerables gestos.

Dios mío, dame fe para creer, amor para dar preferencia a los demás, confianza para compartir con quienes sufren necesidad, fuerzas para hacer lo que haya que hacer, paciencia para escuchar y amabilidad para prestar atención a los que me rodean.

Me gustaría ser una persona más bondadosa y altruista, como Tú. Te ruego que entres en mi vida y me llenes de Tu Espíritu de amor, para que aprenda a pensar más en los demás. Ayúdame a llevar una vida plena, no necesariamente a causa de mis grandes logros, sino por todas las pequeñas acciones, amorosas y expresivas, que realice día tras día, no buscando la fama o alguna compensación, sino por el deseo de seguir Tus pasos, los del Hombre que fue por todas partes haciendo el bien.

No todos podemos hacer grandes cosas, pero sí pequeñas cosas con una gran medida de amor. Frase anónima, a menudo atribuida a la madre Teresa de Calcuta (1910–1997)

Romanos 9:21 (NVI) ¿No tiene derecho el alfarero de hacer del mismo barro unas vasijas para usos especiales y otras para fines ordinarios?

Hechos 13:15 (NVI) Al terminar la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga mandaron a decirles: «Hermanos, si tienen algún mensaje de aliento para el pueblo, hablen.»

Hechos 10:38 (NVI) Me refiero a Jesús de Nazaret: cómo lo ungió Dios con el Espíritu Santo y con poder, y cómo anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

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